El estudio de mercado sirve para comprobar que tu idea responde a una demanda real, antes de invertir. No hace falta una consultora cara: al principio basta con un método ordenado y gratuito.
Tres fuentes de información
- El terreno: habla con clientes potenciales de verdad, observa sus hábitos.
- La web: foros, reseñas de clientes, grupos de Facebook, búsquedas en Google (las preguntas que se teclean revelan las necesidades).
- Los datos públicos: los institutos de estadística, los estudios sectoriales, las cifras de las asociaciones profesionales.
Las preguntas que hay que resolver
- ¿Quién tiene el problema y cuántos son en mi zona?
- ¿Cómo se las arreglan hoy para salir del paso (la solución actual, aunque sea un apaño)?
- ¿Cuánto estarían dispuestos a pagar por una solución mejor?
Consejo: realiza al menos 10 entrevistas de 15 minutos con clientes objetivo. No preguntes «¿lo comprarías?» (la gente es educada), sino «cuéntame la última vez que tuviste este problema». El pasado revela la verdad; la intención, no.
Para recordar: el estudio de mercado se hace en el terreno, en la web y en los datos públicos; pregunta por la experiencia pasada de los clientes, no por sus intenciones futuras.