Una idea solo se convierte en negocio si genera ingresos. Existen varios modelos y la elección lo condiciona todo: la tesorería, la relación con el cliente y el crecimiento.
Los principales modelos
- Venta por unidad: el cliente paga cada producto o servicio (simple, pero hay que reconquistar el ingreso sin cesar).
- Suscripción: pago recurrente (ingreso previsible, ideal para la tesorería).
- Freemium: gratis en lo básico, de pago para las opciones.
- Comisión: un porcentaje sobre las transacciones (marketplace).
- Paquete / a la carta: niveles de precio según el nivel de servicio.
Fijar un primer precio
Tres enfoques se combinan: el coste (precio suelo para no perder dinero), el mercado (lo que aplican los competidores) y el valor (lo que el cliente ahorra o gana gracias a ti).
Ejemplo: un servicio te cuesta 30 € producirlo, los competidores lo venden a 80 € y le hace ganar 300 € al cliente. Un precio de 79 € es coherente: rentable, alineado con el mercado y muy inferior al valor percibido. Vender demasiado barato no es un regalo: a menudo se percibe como una señal de baja calidad.
Para recordar: elige un modelo de ingresos (unidad, suscripción, freemium, comisión) y fija el precio cruzando coste, mercado y valor percibido.