Antes de diseñar nada, hay que comprender para quién se diseña. Ese es el papel de la investigación de usuarios: recoger información real sobre las necesidades, los comportamientos y las frustraciones de las personas.
Los métodos principales
- Entrevistas — conversar en profundidad con unos cuantos usuarios.
- Cuestionarios — recopilar respuestas a mayor escala.
- Observación — mirar cómo actúan realmente las personas.
- Análisis de datos — estudiar las estadísticas de uso existentes.
La regla de oro: escuchar sin influir. No se pregunta «¿le gustaría esta función?», sino «¿cómo lo hace usted hoy en día?». El objetivo es descubrir los problemas reales, no confirmar nuestras propias ideas. Esta etapa evita construir un producto basado en suposiciones.
Para recordar: diseñar sin investigación es adivinar. La investigación sustituye las hipótesis por hechos.