La accesibilidad garantiza que un producto pueda ser utilizado por todo el mundo, incluidas las personas con discapacidad (visual, auditiva, motriz o cognitiva). No es una opción: es una parte esencial de una buena UX.
Algunas buenas prácticas
- Contraste suficiente entre el texto y el fondo.
- Textos alternativos en las imágenes para los lectores de pantalla.
- Navegación con teclado posible sin ratón.
- Etiquetas claras en los campos de formulario.
- Tamaño de texto legible y ajustable.
Diseñar de forma accesible beneficia a todo el mundo: subtítulos útiles en un lugar ruidoso, contraste agradecido a pleno sol, navegación con teclado práctica para los usuarios avanzados. Además, a menudo es una obligación legal. Pensar en la accesibilidad desde el principio cuesta poco; añadirla después resulta mucho más difícil.
Para recordar: una interfaz accesible es una interfaz mejor para todos, no solo para unos pocos.