Comer bien también es una cuestión de cantidad. Demasiado poco priva; demasiado aporta un exceso de energía.

Referencias con la mano

No hace falta báscula: tu mano ofrece referencias prácticas.

  • Proteínas — el equivalente a una palma.
  • Féculas — el equivalente a un puño cerrado.
  • Verduras — dos manos ahuecadas (a voluntad).
  • Grasas — el equivalente a un pulgar.

Escuchar la saciedad

Come despacio: la señal de saciedad tarda unos 20 minutos en llegar. Dejar el tenedor entre bocado y bocado ayuda a no repetir por inercia.

Para recordar: tu mano es una regla siempre disponible. Comer despacio ayuda a respetar el hambre real.