Comer de forma equilibrada no consiste en privarse, sino en variar y repartir los alimentos con inteligencia a lo largo del día y de la semana.
La regla del plato
Una referencia sencilla y visual para componer un plato:
- La mitad de verduras (crudas o cocinadas).
- Un cuarto de féculas (arroz, pasta, pan integral…).
- Un cuarto de proteínas (carne, pescado, huevos, legumbres).
Se completa con una fruta, un lácteo y un poco de grasas buenas. Conviene limitar los productos ultraprocesados, muy azucarados o muy salados, sin demonizarlos.
Para recordar: mitad verduras, un cuarto de féculas, un cuarto de proteínas. Variar cada día cubre lo esencial de las necesidades.