El resultado neto es la cifra que cierra la cuenta de resultados: lo que realmente queda una vez pagado todo, impuestos incluidos. Es el juez de paz del rendimiento.
Tres niveles de resultado
- Resultado de explotación: procede del negocio de base (vender, producir).
- Resultado financiero: ligado a los intereses de préstamos e inversiones.
- Resultado extraordinario: sucesos poco frecuentes (venta de un local, un litigio).
¿Por qué distinguirlos? Un beneficio obtenido de una venta extraordinaria no tiene el mismo valor que un beneficio generado cada año por la actividad. El primero no se repetirá.
Un resultado neto positivo pero hinchado por partidas extraordinarias debe hacer saltar las alarmas: el rendimiento de fondo quizá sea frágil.
Para recordar: mira de dónde viene el resultado. Un beneficio recurrente de explotación vale mucho más que una ganancia extraordinaria puntual.