El balance es una fotografía del patrimonio de la empresa en un momento dado. Se lee en dos columnas que siempre se equilibran: lo que la empresa posee y cómo lo ha financiado.
Las dos caras del balance
- El activo (a la izquierda): lo que la empresa posee — edificios, maquinaria, existencias, derechos de cobro de clientes, dinero en el banco.
- El pasivo (a la derecha): lo que debe — capital de los socios, reservas, préstamos, deudas con proveedores.
La regla de oro: activo = pasivo. Cada euro que se posee ha sido financiado por alguien, ya sean los socios o los acreedores.
Una lectura sencilla
Se distingue la parte alta del balance (lo duradero: inmovilizado, fondos propios) de la parte baja (el corto plazo: existencias, derechos de cobro, deudas corrientes). Esta distinción es la base para juzgar el equilibrio financiero.
Para recordar: el balance responde a la pregunta «¿qué posee la empresa y con qué dinero?». Activo y pasivo siempre se equilibran.