Fidelizar cuesta mucho menos que captar. Un cliente fiel vuelve a comprar y, sobre todo, habla de ti a su alrededor.

Cuidar la relación

  • Personalizar el contacto: recordar sus preferencias.
  • Aportar valor con regularidad (consejos, novedades).
  • Resolver los problemas rápido y bien.

Pedir una recomendación

No dudes en solicitar, en el momento adecuado, una recomendación: «Si está satisfecho, ¿conoce a alguien a quien yo pudiera ayudar?». Un cliente contento recomienda de buena gana, pero rara vez se le ocurre hacerlo de forma espontánea: te toca a ti proponerlo.

Enhorabuena: ya dominas el ciclo completo de la venta, desde la primera impresión hasta la fidelización. ¡Ahora te toca a ti!