La IA se equivoca, a veces con un aplomo desconcertante. Comprender por qué permite protegerse.
Las alucinaciones
Como la IA predice texto plausible, puede inventar hechos, citas y referencias que no existen. Verifique siempre las informaciones factuales importantes (cifras, fechas, fuentes jurídicas o médicas).
Los sesgos
La IA ha aprendido de datos producidos por seres humanos: puede reproducir estereotipos (de género, culturales…). Un formador debe sensibilizar sobre ello y fomentar la mirada crítica.
La regla «confiar pero verificar»
- Para crear, generar ideas o reformular: la IA es excelente, riesgo bajo.
- Para hechos verificables: contraste con una fuente fiable.
- Para decisiones delicadas (salud, derecho, dinero): la IA ayuda a reflexionar, no decide.
Mensaje clave que transmitir: la IA es un asistente, no un oráculo. La responsabilidad final sigue siendo humana.