La venta no termina con la firma. El seguimiento convierte a un comprador en un cliente satisfecho, y a un cliente satisfecho en una relación duradera.
Los buenos hábitos posventa
- Agradecer al cliente su confianza.
- Comprobar que todo va bien después de la compra.
- Estar disponible ante cualquier duda.
- Cumplir las promesas de plazos y de servicio.
Un simple mensaje unos días después de la compra marca una gran diferencia: demuestra que te preocupas por el cliente más allá de la transacción. Es además el mejor momento para detectar una futura necesidad.
Recuerda: el seguimiento cuesta poco y aporta mucho. Un cliente bien atendido vuelve y te recomienda.