El cliente no compra una característica: compra lo que esta le aporta. Tu trabajo consiste en traducir cada ventaja técnica en un beneficio concreto para él.
El método CVB
- Característica — el dato técnico (por ejemplo: «batería de 5000 mAh»).
- Ventaja — lo que permite (por ejemplo: «una gran autonomía»).
- Beneficio — lo que cambia para el cliente (por ejemplo: «aguantas dos días sin recargar»).
Es el beneficio, personalizado según la necesidad detectada, el que despierta el deseo. Una misma característica puede traducirse en beneficios distintos según el cliente: a ti te toca adaptarla.
Evita el catálogo de funcionalidades: selecciona los dos o tres argumentos que responden con precisión a las prioridades expresadas.
Recuerda: no vendas una característica, vende lo que cambia en la vida del cliente. Termina siempre por el beneficio.