Trello se apoya en tres elementos muy sencillos que bastan para organizar casi cualquier cosa. Entender su función es dominar ya lo esencial de la herramienta.
Las tres piezas básicas
- El tablero — tu espacio de trabajo, dedicado a un proyecto (por ejemplo: «Rediseño de la web»).
- Las listas — las columnas del tablero, que suelen representar etapas («Por hacer», «En curso», «Terminado»).
- Las tarjetas — las tareas concretas, que arrastras de una lista a otra según avanzan.
Una tarjeta puede contener mucho más que un título: una descripción, una fecha de vencimiento, etiquetas, una checklist o archivos adjuntos. La enriqueces cuando lo necesitas, sin complicar nunca el conjunto.
Esta estructura visual hace que el avance se lea de inmediato: de un vistazo ves lo que queda por hacer y lo que ya está cerrado.
Recuerda: tablero, lista, tarjeta. Todo Trello cabe en estas tres palabras.