Un prompt es su consigna. La calidad de la respuesta depende directamente de la calidad de la petición. Buena noticia: formular bien se aprende con unos pocos principios.

Los 4 ingredientes de un buen prompt

  1. El rol: «Actúa como un formador para principiantes…»
  2. El contexto: «… estoy preparando un taller de una hora para personas mayores.»
  3. La tarea precisa: «Propón un plan en 5 etapas.»
  4. El formato esperado: «En forma de lista con viñetas, con una duración por etapa.»

Compare

❌ Prompt flojo: «Háblame de la IA.»
✅ Prompt eficaz: «Actúa como divulgador. Explica en 150 palabras qué es la IA generativa a empleados sin perfil técnico, con una analogía cotidiana y sin jerga.»

El segundo aporta un contexto, un público, una extensión, un estilo y una restricción. El resultado es incomparablemente más útil.

Regla de oro: cuanto más preciso sea con el quién, el qué y el cómo, mejor será la respuesta.